Empresas TIC: ¿amigas del medio ambiente?

Empresas TIC: ¿amigas del medio ambiente?

Empresas TIC: ¿amigas del medio ambiente?

El huracán Sandy, que en días pasados asoló la costa nororiental de los Estados Unidos, incluyendo el área de la ciudad de Nueva York, quizás la más densamente poblada del mundo. 

A pesar de que la tecnología permitió prever el recorrido del fenómeno, los efectos fueron devastadores. Decenas de vidas humanas, inundación de las vías del metro, destrucción de viviendas, apagones eléctricos, han puesto sobre el tapete un tema que ha sido descuidado durante el debate electoral Obama – Romney: el del cambio climático y la necesidad de tomar cartas en el asunto.

Gracias a la crisis, sin saberse aún quién ganará las elecciones, la opinión pública norteamericana será, probablemente, más sensible a la necesidad de adoptar tecnologías ambientalmente sostenibles. Uno de los temas vitales tiene que ver con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

La revolución digital, con las impresionantes consecuencias positivas en todos los ámbitos de la vida social y económica, puede tener un lado oscuro: el de afectar negativamente el medio ambiente. A la vez que pueden proveer el acceso a la salud a poblaciones vulnerables por la vía de la telemedicina o a los archivos de bibliotecas digitales de todo el mundo a estudiantes y profesores de lugares remotos, o de facilitar la inserción en cadenas productivas globales a pequeños empresarios, las TIC podrían contribuir a acelerar el cambio climático, generar desperdicios irrecuperables, polucionar el aire que respiramos, etc. En una palabra, a la no sostenibilidad del modelo de producción y consumo de las tecnologías de la información.

No obstante, tomar conciencia de los posibles efectos que sobre el medio ambiente puedan tener la producción y el uso de las TIC es un paso fundamental para cambiar la cultura vigente de indiferencia al respecto.

El complejo ecosistema digital que sustenta la producción y la aplicación de las tecnologías de la información incluye, al menos, aspectos de infraestructura (conectividad), de producción de dispositivos, aplicativos y de miles de millones de usuarios.

Los datos más recientes dan cuenta que más de la tercera parte de la población mundial tiene acceso a Internet. Cerca del 35% de los más de 7 mil millones de habitantes cuentan con conexión a la red, es decir, más de 2.400 millones de personas. El número de suscripciones móviles es de alrededor de 6.000 millones.

Para que tales niveles de conectividad sean posibles, se requiere que millones de empresas pequeñas, medianas y grandes estén produciendo bienes y servicios asociados a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. De acuerdo, con Digiworld (2012)1 se estima que aproximadamente el 6% del P.I.B. mundial corresponde a la producción de TIC. En cifras gruesas, ello significa, aproximadamente, USD$ 3.600 billones (entendiendo 1 billón=1000 millones).

Si el PIB de un país como Colombia es, dependiendo de la tasa de cambio, de USD$ 350 billones, podría decirse que la producción mundial de bienes y servicios TIC equivale a más de diez veces el PIB colombiano. Ahora bien, el impacto de las TIC es mayor en la medida en que la gestión de la información es tarea común de empresas de todos los sectores.

En forma esquemática, ¿qué tipo de sectores productivos se incluyen en la producción de TIC? Las empresas se pueden clasificar, convencionalmente, en las siguientes categorías:

 

  • Prestadoras de servicios de conectividad a Internet, telefonía móvil, telefonía tradicional.
  • Productoras de equipos (para otras empresas del ecosistema TIC, para los usuarios).
  • Fabricantes de software.
  • Productoras de computadoras y otros dispositivos de conectividad.
  • Prestadoras de servicios de televisión.
  • Electrónica de consumo (pantallas de TV, consolas de juegos, entre otros).
     

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Pues bien, las decenas de miles de empresas de todos los tamaños que, en todo el mundo producen bienes y servicios TIC, son responsables al menos del 2% de todas las emisiones de dióxido de carbono. Las organizaciones a la fecha son demandantes de fuentes de energía no renovables y contribuyen así, a alimentar el efecto invernadero.

Los depósitos de 'basura electrónica' y los deficientes hábitos de quienes somos usuarios de las TIC, tanto empresas, como instituciones e individuos, contribuyen al daño ambiental.

En tal contexto han surgido los proyectos "Green IT", es decir de "TIC verdes", que buscan promover, principalmente, que el tema sea abordado como una de las prioridades corporativas empresariales, de empresas productoras TIC o de compañías usuarias TIC, en tanto que gestionan información.

Las iniciativas verdes en el campo de las TIC buscan convencer al empresariado de que el tema no representa una carga para los estados financieros de las compañías. Por el contrario, la búsqueda de modelos sostenibles es perfectamente compatible con esquemas de rentabilidad.

De acuerdo con el Global IT Report2, "las iniciativas ambientalmente sostenibles en TIC son actividades organizacionales que tienen el propósito de generar consecuencias ambientalmente sostenibles en los procesos de conducción de las tareas de información en una empresa". En la medida en que estas conducen procesos de información, las iniciativas verdes buscan la incorporación de compañías de cualquier sector productivo de bienes o servicios.

Algunas de las medidas que las empresas pueden llevar a cabo se inscriben en dos grandes ámbitos: el de los centros de datos ("data centers") y en el conjunto de la organización.

Según el Global Green IT Report (GGIR), la virtualización y la consolidación de servidores son las iniciativas más frecuentemente adoptadas por aquellas empresas que impulsan proyectos sostenibles en la gestión de la información.


Algunas conclusiones del GGIR son las siguientes:

  1. No obstante, las iniciativas verdes están lejos de ser tema corriente para los empresarios (de hecho, el candidato Romney considera que en materia petrolera los Estados Unidos no pueden arriesgarse a realizar inversiones de recorrido incierto que solo elevan, con certeza, los costos). El cambio cultural es quizás, el obstáculo mayor, particularmente agudizado en épocas de lenta recuperación económica en Estados Unidos y de enormes dificultades en Europa.
     
  2. Parece ser que algunos empresarios han descubierto que la aplicación de ciertas iniciativas verdes, como la virtualización en data centers, les permiten reducir costos.
     
  3. La aplicación de iniciativas verdes requiere de la voluntad de los órganos de dirección empresarial.
     
  4. Las empresas deben orientarse a la designación de ejecutivos con la responsabilidad específica de implantar iniciativas verdes.

En Colombia, el reto cultural es prioritario. La Corporación Colombia Digital emprende una campaña de conciencia hacia la gestión ambientalmente sostenible de la información.

 

 

 


1. Digiworld Yearbook 2012, The Challenges Of The Digital World, P26

2. CRESIT, Global Green IT Report 2010.

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Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.