Política y matoneo en redes sociales

Política y matoneo en redes sociales

Política y matoneo en redes sociales

La forma de hacer política ha cambiado radicalmente desde que fueron creadas algunas de las redes sociales de mayor uso en la actualidad. Por supuesto, hablamos de Twitter y Facebook.

En primer lugar, hay que hablar de los actores alrededor de la política. Finalmente, la política se asocia con el poder y por eso los políticos son individuos que ocupan alguna posición de poder (aunque sea de manera temporal) o aspiran a él. De modo que se puede aventurar una primera categoría de actores, a saber:

Los políticos en ejercicio: gobernantes (en los diferentes órdenes, es decir, nacional y regionales); legisladores, diputados y concejales; políticos en altos cargos relacionados con la impartición de justicia (Fiscalía) y los órganos de control (Procuraduría, Contralorías Nacional, departamentales, distritales, municipales). Se supone que, en el caso de la justicia y de las ramas de control, deben regir los más idóneos. No obstante, en casos frecuentes, son personas de fuertes aspiraciones políticas que, pese a la exigencia de neutralidad, utilizan sus cargos para hacer política.

Los políticos que aspiran a cargos de poder en las diferentes ramas mencionadas anteriormente. Candidatos al Congreso, a concejos y asambles a las altas Cortes, a la dirección de los organismos de control, entre otros.
Es fácil comprender que los actores de la política que caben en esta categoría tienen el objetivo principal de seducir al público en general o, al menos, a nichos de interés que consideran son importantes, bien para mantenerse en el poder o bien para acceder al mismo. Un excelente gobernador, como lo es Sergio Fajardo, emite decenas de trinos diarios del siguiente tenor:

sergio-fajardo 

Mensaje: Soy bueno y seré cada vez mejor. Las autocríticas no son, desde luego, frecuentes en los políticos, incluidos los más honestos.

 

Un Presidente de la República no se queda atrás en la época del Twitter. Dada la lesión del gran astro del fútbol, Radamel Falcao García, Juan Manuel Santos no escatimó la oportunidad de echarse la pasadita por Lisboa y visitar al enfermo convaleciente (quizás, si Colombia no hubiese clasificado al Mundial de Brasil 2014, no habría hecho la escala en la tierra del oporto y el bacalao).

Mensaje: el pueblo lo quiere a usted, Falcao, yo represento al pueblo...y expreso mi sentimiento por su recuperación.

 

juan-manuel-santos

 

Ahora vamos a los que aspiran:

En estos días de campañas para órganos legislativos, los candidatos están más activos que nunca. El senador José Darío Salazar, del departamento del Cauca y en todo su derecho, utiliza los trinos para la defensa de su ideología conservadora.

jose-dario-salazar

Claramente, la opinión pública se ha polarizado alrededor de procesos como el de paz en La Habana o la destitución del alcalde Gustavo Petro. El mensaje de Salazar es claro.

Una segunda categoría se refiere, claro está, al público. Hay decenas de miles de personas que tienen cuenta en Twitter o en Facebook y que las utilizan para apoyar o denigrar a individuos pertenecientes a la primera categoría, es decir, a los políticos. Generalmente, los objetos de la denigración son los políticos que simbolizan los ejes de una u otra posición en el contexto de la polarización política que Colombia vive en estos momentos. Para ello, con frecuencia, se utiliza la ironía, amparada en el anonimato. Por ejemplo, una campaña contra los Aguilar (uno de ellos es Gobernador de Santander; el otro ha sido congresista y el padre de ambos se encuentra en prisión):


los-malos-somos-mas

La imaginación no tiene límites. Tampoco la desmesura en el uso del lenguaje, tan frecuente cuando de descalificar a quienes representan ideas contrarias a las del político objeto de ataque. Nos abstenemos de publicar trinos con malas palabras, sin embargo, la "mala leche" en el mensaje abunda.

Se presentan, con gran frecuencia, verdaderos casos de "bullying" en medio del debate político a través de las redes. Ello ocurre tanto entre actores de la primera categoría (los políticos) como de artillería pesada lanzada por individuos pertenecientes a la segunda. A esto contribuye un ambiente de desconfianza propio de la sociedad colombiana y de la posibilidad de escribir, de manera insultante, bajo el manto del anonimato. Los montajes caricaturescos, las calumnias, las exageraciones y el uso de mentiras, están presentes. Así, por ejemplo, ya que Santos procura adelantar negociaciones con las FARC en La Habana, algunos de sus detractores lo tildan, abiertamente, de "camarada".

En cualquier caso, así se presenten situaciones de infamia en las redes, es preferible la desmesura verbal que, sin duda, hay que superar, a la agresión y el asesinato físico de quienes piensan diferente.

El saldo del uso de las redes sociales ha conducido a mayor tolerancia (en la medida en que grupos tradicionalmente discriminados puedan sentar su voz de protesta y afirmación, por ejemplo), así como a un implacable control político de parte de la ciudadanía. Se recordará en Colombia, cómo gracias a la protesta masiva en las redes sociales, la Reforma a la Justicia aprobada por el Congreso en 2012, fue finalmente rechazada por el Presidente de la República. En este caso, de "bullying" de parte de la opinión pública, con efecto positivo para el país. 

Read 7319 times
Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.