Internet interplanetaria: primeros pasos

Internet interplanetaria: primeros pasos

Internet interplanetaria: primeros pasos

El proyecto que conectaría a la Tierra con el espacio y que ya está mostrando sus posibilidades.

En una escena imborrable de la recientemente estrenada película de Christopher Nolan ‘Interestellar’, los profesores de la hija del piloto de prueba devenido granjero a la fuerza, la castigan severamente por llevar a la escuela libros en donde se endiosa la aventura espacial de fines de los años 60, se celebra la llegada del hombre a la Luna y se insiste en querer trascender los angostos límites de una maltrecha tierra condenada a la extinción por sobrexplotación, pero sobre todo por hybris (desafío, arrogancia y altanería terrestre).

Los maestros no ven con buenos ojos que la niña contamine a sus compañeros con sueños de grandeza ingenieril (llegando incluso stalinistamente a borrar la historia reinventando al alunizaje en un mito), cuando justamente esa sobrevaloración de la técnica habría convertido a la tierra en un páramo, obligando a iniciar una nueva vida para una serie de embriones congelados altamente diversificados que serán implantados en alguna estrella lejana (Plan B), gentileza de algún viaje interestelar, usando agujeros de gusano cerca de Saturno como catapulta; mientras,  en el camino se deja de lado la posibilidad de salvar a los miles de millones de terrestres que pulularían por el planeta (Plan A) mediante correcciones gravitatorias, nada fáciles de entender.

Por suerte la Tierra está en problemas pero no tan graves aún como los que plantea la película. Si bien la exploración de Marte se ha postergado sine die, nuestra vocación por un futuro especulativo que nos incluya no exige todavía nuestra desaparición. Y como en este horizonte la posibilidad de viajar a Marte, al extremo del sistema solar y eventualmente a otras galaxias sigue en pie, hace unos años uno de los inventores de Internet decidió extender su ámbito de uso o validez más allá de las comunicaciones terrestres.

Nos referimos a Vinton Cerf, uno de los padres fundadores de la red, quien en una sorprendente charla pronunciada en TEDxAtlantic en 2011 nos instaba a considerar a la red como el cordón umbilical privilegiado para seguir los vagabundeos de nuestras futuras naves espaciales cuando de colonizar el resto del Sistema Solar (y más allá de la Galaxia si fuera posible), se trata.

Porque existe un proyecto en marcha llamado Internet interplanetaria. Está en funcionamiento entre la Tierra y Marte. Se opera desde la Estación Espacial Internacional. Es parte de la nave espacial que está en órbita alrededor del Sol que se encontró con dos planetas.

Como siempre sucede con estas especulaciones furibundas, no se trata tanto de delirios de grandeza sino de sagacidad a ultranza. Y si bien falta aún mucho para que tengamos comunicaciones interestelares como las que vimos en '2001' (filmada en 1968) a través un incipiente sistema de videoconferencias, el hecho de que el Skype móvil sea hoy un 'commodity' debería hacernos tomar las premoniciones de Cerf no tanto con cautela sino con esperanza.

De hecho varios acontecimientos acaecidos recientemente muestran que la idea de una comunicación interestelar vía Internet está mucho más cerca de lo que creemos. Tenemos al menos tres hitos en esta dirección:

 

 

• El 19 de diciembre de 2012, Chris Hadfield, primer astronauta canadiense en viajar al espacio, despegó en el vuelo Soyuz TMA-07M para una estancia de seis meses en la Estación Espacial Internacional (ISS), como parte de la Expedición 35. Volvió a la Tierra el 13 de mayo de 2013 y adquirió notoriedad mundial por su versión en guitarra trasmitida desde el espacio de 'Space Oddity', original de David Bowie, con una versión grabada desde la misma ISS, y cuyo videoclip publicó en su página personal de YouTube.

• Más recientemente, en mayo de 2014 fuimos sorprendidos por los tuits, en especial las fotos, que Reid Wiseman empezó a enviar desde el espacio.Desde que Soyuz atracó, Wiseman estuvo enviando a la tierra un flujo constante de asombro, alegría desenfadada y sorpresa teñida por un toque de incredulidad. ¿Por qué nos molestamos en enviar humanos al espacio cuando los robots son mucho más eficientes? Debido a que este tipo de entusiasmo es inspirador y contagioso.

• Hace apenas un mes nos enteramos de que Samantha Cristoforetti, la primer astronauta italiana en el espacio, estaba más que feliz de ser saludada mediante trinos en una página ad hoc. Utilizando 'Amigos en el Espacio', una nueva aplicación web creada por el estudio de diseño italiano Accurat, los terrestres podemos comunicarnos con Cristoforetti mediante el clic del mouse, siempre y cuando ella esté orbitando nuestro pedacito de cielo. Pero se puede hacer más algo más que saludarla, el sitio web le permite rastrear sus órbitas pasadas, actuales y futuras; visualizar el registro diario de las actividades de los astronautas y acceder al audio y video en vivo desde la ISS. ¡Ah!, y también es técnicamente una red social, porque permite conectarnos con otros espías digitales diciéndoles ‘hola’ a ellos, cuando Cristoforetti está fuera de nuestra órbita.

Se trata de referencias incipientes, de juegos de lenguaje primitivos, de ensayos infantiles frente a lo que sería una auténtica comunicación vía Internet con la Luna, Marte y el espacio interestelar. Pero así como el telégrafo alguna vez comunicó dos piezas continuas, y el teléfono parecía un juego de chicos, lo mismo está ocurriendo con la Internet interplanetaria.

El sistema interplanetario está en su camino, pero hay un último proyecto que DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (la misma que financió la Arpanet original, financió la Internet, financió la arquitectura interplanetaria), ahora financia para diseñar una nave espacial para llegar a la estrella más cercana en un plazo de 100 años. Eso significa que lo que estamos aprendiendo de la interacción con otras especies nos enseñará, en definitiva, a interactuar con alienígenas.

Gracias a películas como 'Interestellar', '2001: Odisea del espacio', 'Gravity' y muchas más, esos ejercicios de la imaginación se convierten en espolones para la ingeniería y en estímulos para el diseño. ¿Qué más podemos pedir? ¡Ah sí! Lo de la comunicación con extraterrestres merece más de una nota.

 

 

 


Referencias

Joab Jackson, ’The Interplanetary Internet NASA researchers quarrel over how to network outer space
Chris Hadfield, Around Planet Earth in 1,500 tweets
Astronaut Reid Wiseman's Tweets From Space Are Making Me So Happy
Liz Stinson This App Lets You Say Hello to an Astronaut in Real Time

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Alejandro Piscitelli

@piscitelli

Nació en Buenos Aires. Con formación en filosofía, sistemas y ciencias sociales. Actualmente es director del TadeoLab, laboratorio de innovación de la Universidad Tadeo Lozano. Profesor Titular de Humanidades Digitales en la Universidad de Buenos Aires, ha publicado numerosos libros entre los que se destacan 'Nativos Digitales' (2009) y 'El paréntesis de Gutenberg' (2011).