La Economía Naranja al aula

La Economía Naranja al aula

La Economía Naranja al aula

Impulsar la Economía Naranja se requiere más que eventos y una labor pedagógica de lo que ello significa, además de invitar a que los emprendedores creativos

Mucho se ha hablado en Colombia del actual presidente de este país, Dr. Iván Duque, de la apuesta país hacia lo que John Hawkins ha dado en llamar Economía Naranja. Un término que alude directamente al fortalecimiento de la Industria Creativa Cultural, como medio de desarrollo productivo y social.

Que la Industria Creativa genera mayor riqueza que la minería y la agricultura, parece que esa no es la cuestión, teniendo en cuenta los datos que en muchos medios nacionales se han dado sobre este tema.  El principal escollo es cómo generar una base sólida que permita generar riqueza económica y social, es decir, mayor Producto Interno Bruto para el país, pero también una mayor reducción de las brechas sociales en él.

No me parece desacertado que se debata y se apueste por este tipo de economías para Colombia. Sobre todo por las condiciones inherentes de su sociedad, cargada de una creatividad de valor incalculable. El problema, que solo con ganas y creatividad natural no se genera Economía Naranja y mucho menos se crean las condiciones necesarias para ello.

Impulsar la Economía Naranja se requiere más que eventos y una labor pedagógica de lo que ello significa, además de invitar a que los emprendedores creativos ¨conquisten los mercados mejorando su calidad de vida¨. Se requiere un Ministerio de Ciencia y Tecnología, se necesitan favorecer condiciones tributarias favorables para las PYMES y emprendedores, pero sobre todo se requiere de un acuerdo nacional que garantice que esta apuesta no se convierta en una nueva ¨locomotora de la innovación¨, donde las iniciativas de impulsar el desarrollo del país, a través de las regalías, se quedó en ¨mermeladas¨, como el propio presidente Juan Manuel Santos, aludió en su día.

Colombia necesita una profunda reforma acordada por todos los actores sociales y económicos, con una mirada a medio y largo plazo, más allá de los proyectos de Gobierno. No solo en materia de regalías, sino en el conjunto del funcionamiento del Estado, que favorezca hacer una mejor distribución de los recursos y capacidades del país, a favor de una mayor equidad y desarrollo.

Sin un sistema que garantice la formación oportuna de los ciudadanos en el país, así como las condiciones en materia de sanidad, seguridad e infraestructura, la apuesta ¨Naranja¨ quedará en un propósito ¨bonito¨ que no llegará a buen puerto, quedando muchos como Carlos Vives, cuando llegó a decir que ¨No sabía que esa vaina se llamaba economía naranja¨ y se quede en casos aislados, resultado de la capacidad inventiva que está presente a nivel de la sociedad colombiana, sin llegar a ser entendida ni asumida por muchos.

Las medidas que ha venido apuntando Duque, en materia tributaria y apoyo económico no creo que vayan mal encaminados, pero Colombia necesita un sistema educativo fuerte y claramente comprometido (consciente) de la apuesta, desde sus diferentes planes formativos, por ejemplo. También requiere de recursos humanos capaces de afrontar el reto. Algo que no viene del mundo económico, sino del mundo educativo. No asumir que la Economía Naranja requiere aulas que sienten la base duradera de ella, sería caer en el error usual de muchos gobiernos, comenzar la casa por el tejado.

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Elias Said Hung

Dr. Elias Said Hung
Director del Máster Universitario en Educación Inclusiva e Intercultural - Universidad Internacional de la Rioja
Presidente - Asociación Ciencia, Tecnologuía y Sociedad (CITESOC)