Apropiación de TIC para la inclusión social

Apropiación de TIC para la inclusión social

Cuando se habla de inclusión social a través de las TIC, se hace referencia al reto de promover en la práctica espacios reales de apropiación de las tecnologías que permitan a diversas poblaciones acercarse a los beneficios de estas herramientas.

La noción de apropiación empezó a ser considerada desde comienzos de la década del 2000, con el reconocimiento de que no era suficiente dotar de infraestructura, sino que el acceso debía ir acompañado de diversas estrategias de formación, acercamiento de las TIC a la comunidad y uso estratégico. Hablar de apropiación es diseñar e implementar programas para facilitar que las mujeres, los jóvenes, las personas con discapacidad, las personas mayores, las poblaciones étnicas, entre otras, puedan usar eficientemente las TIC y a través de ellas logren transformar sus vidas y encuentren mejores oportunidades laborales, personales y sociales.

 

Los centros de acceso público a TIC como lugares de apropiación

Los centros de acceso público a TIC están jugando un rol muy importante para favorecer la apropiación social. En Colombia, el escenario muestra numerosos de centros TIC que son el resultado de diversas estrategias orientadas desde el gobierno nacional, gobiernos locales, empresas de telecomunicaciones, fundaciones empresariales, universidades, entidades educativas, bibliotecas, ONG y organizaciones comunitarias. Estos centros se han posicionado a lo largo de los últimos años como protagonistas que hacen posible en lo local la participación de las personas en el uso de la Web, pero también el tránsito de saberes y conocimientos en diversas vías.

A pesar de nuevas ofertas y oportunidades en cuanto a servicios de telecomunicaciones y de la gran evolución de Internet, para muchas personas comprar un computador o pagar mensualmente conexión a la red, continúa siendo un costo imposible de asumir. En ese sentido, los centros de acceso público a TIC seguirán estando vigentes y cumpliendo un rol central para lograr la apropiación.

Hay sin embargo, otras razones por las cuales personas que aún teniendo disponibilidad de acceso a un computador conectado a internet desde su casa usan el centro TIC1, las razones varían desde un mejor acceso a infraestructura, orientación en el uso de las herramientas y oportunidades de socialización2. Los centros TIC son lugares donde los ciudadanos procesan los miedos de acercarse a la tecnología, en ellos también se caen mitos individuales y se potencializan expectativas sobre el manejo de herramientas tecnológicas. Igualmente, son espacios de encuentros para el intercambio de conocimiento y la construcción de apuestas colaborativas encaminadas a mejorar las condiciones de vida del entorno; y contribuir al reconocimiento y a la inclusión social de poblaciones como los jóvenes, las mujeres, las personas mayores, las personas con discapacidad, entre otras.

La esperanza de inserción en el mercado laboral, la expectativa de seguir estudiando y aprendiendo, la posibilidad de conocerse y compartir con otras personas y socializar con familiares y amigos que usen frecuentemente las TIC3, muchas veces es lo que motiva a las personas a buscar los servicios de un centro TIC.

Estos han logrado posicionarse en su entorno y garantizado su sostenibilidad social a través de actividades como los procesos formativos presenciales, los talleres comunitarios, la construcción colectiva de saberes, la articulación con medios ciudadanos y comunitarios, las alianzas con actores y entidades locales y el apoyo a estrategias de comunicación y desarrollo local. Nada de esto puede lograrse sin el compromiso comunitario, la dedicación y las habilidades de las persona o personas que están a cargo del centro TIC.

Se mencionan aquí al menos tres desafíos que enfrenta el acceso público a TIC en Colombia:

  1. Modelo de negocio
  2. Vinculación de café Internet
  3. Formación en TIC

En cuanto al modelo de negocio el reto es no repetir esquemas donde la sostenibilidad financiera dependa de la oferta de servicios basados en el acceso, sino formar nuevas competencias a través de las cuales el centro TIC logre afianzarse en el entorno local y en la creación de oportunidades de desarrollo. En ese sentido, tales lugares en Colombia encaran el desafío de crear una oferta de servicios y aplicaciones innovadoras acordes con las necesidades y oportunidades de la comunidad.

Vincular los café-internet en procesos de apropiación, sensibilización y formación de quien lo administra, al menos para empezar, es un camino aún no iniciado. En 2011, de las 55.540 personas capacitadas para el uso de las TIC (en el marco del proyecto Apropiación Nacional de TIC realizado con el apoyo técnico y financiero del Ministerio de TIC y la Fundación Saldarriaga Concha y coordinado a nivel nacional por Colnodo, en alianza con organizaciones miembros de la Red Nacional de Telecentros de Colombia) antes de la formación, la mayor parte manifestó que es el café-internet el sitio desde el cual se suele acceder a un computador conectado a Internet, por encima de los centros de acceso público a TIC, así como el lugar de estudio, de trabajo o el hogar. Luego de ofrecer las capacitaciones a la comunidad, el centro TIC logra ganar más usuarios y usuarias que encuentran valores agregados comparativos con un café-internet. Sin embargo, el reto no es quitarle mercado (al café-Internet), sino, y a pesar de sus fines de lucro económico, ganar un espacio para el desarrollo local que de todos modos es usado de manera masiva para el acceso a TIC4.

En cuanto a la formación, la evidencia muestra que los centros de acceso público a TIC de alguna manera vienen remplazando a los centros especializados de capacitación en informática, donde se ofrecen cursos más técnicos y orientados en la herramienta. Estas posibilidades de formación resultan claves en entornos donde el conocimiento, así como las oportunidades y los servicios sociales, están distribuidos de manera desigual.

 

colnodo

Proceso de capacitación en el módulo Tecnología y Comunidad del programa Intel Aprender 2012. Facilitadora Jenifer Pardo en el centro CDI (Comité para la democratización de la Información) Semillas Digitalizadas, barrio Juan Rey, localidad de San Cristóbal, Bogotá.

 

 

Formando capacidades para la apropiación de las TIC

Cuando se desarrollan estrategias para fomentar la apropiación de TIC a partir de procesos formativos se propone considerar al menos cuatro elementos:

  1. Las motivaciones que tienen las personas participantes.
  2. El enfoque de trabajo considerando la diversidad de poblaciones.
  3. Las apuestas metodológicas y pedagógicas.
  4. Las competencias de quien facilita y orienta el aprendizaje.

Las motivaciones que tienen las personas para hacer parte del mundo de la tecnología pueden ser variadas, sin embargo, suele haber una tendencia a relacionar el uso de las TIC con el acceso a un trabajo mejor remunerado; encontrar oportunidades de estudio a bajo costo; y mejorar la sociabilidad entre otras posibilidades. Más allá de si estas expectativas son ciertas o no, lo importante es que la apropiación se construye en la práctica y en el uso cotidiano de las TIC. Lo que verdaderamente impacta de las TIC es la apropiación que se hace de estas herramientas para la vida laboral, la educación, la construcción de redes sociales, la participación ciudadana, la lúdica o el ocio.

Las más de 55 mil personas capacitadas en 2011 en el marco del proyecto Apropiación Nacional de TIC, reconocen como principales beneficios del uso de las TIC: acceder a nuevas posibilidades de formación, lograr nuevas oportunidades productivas o de empleo, acceder a información de interés y utilizar nuevas formas de comunicación con otros ciudadanos. Llama la atención que para las personas mayores el principal beneficio mencionado es mejorar su autoestima.

En cuanto al enfoque de trabajo de acuerdo con cada población el reto es reconocer que cada persona tiene unas motivaciones y unas necesidades específicas, así como un propio ritmo de aprendizaje. Es importante priorizar criterios para ampliar la participación de individuos que espontáneamente no se interesarían por las TIC, puede ser que se autoexcluyan, pero su deseo personal suele estar motivado por condiciones de desigualdad como los bajos niveles educativos, la carga doméstica, la dependencia económica, entre otros. Existen casos de mujeres mayores que no encuentran en las TIC oportunidades concretas, sin embargo cuando participan en una capacitación y se sienten hábiles para navegar por Internet o revisar mensajes en su correo electrónico empiezan a reconocer usos novedosos que a ellas mismas asombran. En ese sentido, es clave motivar usos de acuerdo con intereses específicos para que los recursos continúen siendo usados más allá de una capacitación.

Hacia fines de los años 90 y comienzos de la década del 2000, la formación para el uso de las TIC estaba dominada por la intuición y la empiria. Era la práctica y el ensayo y error, quienes marcaban el camino. En ese entonces no existían recursos didácticos que de manera lúdica orientaran el uso de las herramientas tecnológicas, tampoco había modelos pedagógicos o manuales que al menos ofrecieran una guía temática. Con todas estas ausencias, un grueso número de líderes comunitarios, profesionales jóvenes trabajando en temas de desarrollo y coordinadores de centros TIC aprendieron a capacitar y en la práctica lograron acercar las TIC a muchas personas.

Por fortuna, el escenario ofrece hoy día una cantidad de modelos, metodologías, contenidos pedagógicos y recursos didácticos, que incluso superan las apuestas de la escuela tradicional y comprometen no solo formar habilidades, sino empoderar, preparar a personas capaces de transformar condiciones individuales o colectivas y lograr que la inclusión no sea solo un sentimiento temporal que se consigue al participar en una capacitación, sino que se convierta en una certeza social.

El último elemento por mencionar tiene que ver con el rol de la persona que facilita el proceso de aprendizaje; la principal característica es su disposición a ayudar, su comprensión sobre las habilidades y necesidades de los ciudadanos; la carga afectiva y emotiva que invierte en el proceso y el compromiso con el aprendizaje de cada participante. Los nuevos modelos pedagógicos muestran maneras eficientes de articular la herramienta con los usos posibles, además de apostar por temáticas relacionadas con los intereses específicos de una población determinada. El reto para los formadores y formadoras es aprender a reaprender.

Colnodo, con el apoyo del Ministerio de TIC en el marco del Plan Vive Digital y en alianza con organizaciones miembros de la Red Nacional de Telecentros de Colombia ha intentado juntar los cuatro aspectos clave mencionados antes y asumir el reto de capacitar 5.800 niños, niñas y jóvenes con el modelo Intel Aprender Tecnología y Comunidad diseñado por Intel Corporation y 4.500 personas mayores con el modelo Ser Activo desarrollado por la Fundación Saldarriaga Concha.

Todo este proceso formativo se realiza en centros de acceso público a TIC, con lo que además se intenta probar una vez más que estos lugares son recursos imprescindibles para acercar las personas al uso de la tecnología.

La inclusión implica un reconocimiento sobre la diferencia y lo diverso; juntarse y enriquecer la experiencia con la participación activa y permanente de todas las personas en todos los campos de la vida social. Las estrategias de apropiación de TIC pueden favorecer la inclusión social de poblaciones históricamente excluidas, esto sin embargo, debe plantearse como un objetivo del proceso y estar presente en el plan que se desarrolle. Con base en ello, no puede resultar de la coincidencia o la fortuna.

Mujeres que obtienen un trabajo mejor remunerado cuando aprenden programas informáticos, jóvenes que acceden a nuevas oportunidades educativas a través de ofertas de formación virtual, personas con discapacidad que laboran como gestores de un centro TIC, docentes de instituciones educativas que articulan el aula con las TIC, telecentros que han logrado sostenibilidad financiera gracias a la oferta de servicios innovadores, personas mayores que deciden documentar y publicar los cuentos de tradición oral en un blog, administradores de telecentros que deciden emprender acciones de prevención de violencias de género y comunidades enteras que se reúnen en torno al centro TIC para planear las fiestas patronales; son apenas unos breves ejemplos donde la apropiación ha sido posible.

 

 

Olga Paz M.
Coordinadora Administrativa y de Proyectos - Colnodo
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1.Esta situación se ve especialmente en países desarrollados donde los telecentros siguen creciendo y reciben apoyo gubernamental, a pesar que el acceso individual está bastante extendido.

2.Tecnología y Cambio Social. El impacto del acceso público a las computadoras e Internet en Argentina, Chile y Perú. Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), Universitat Pompeu Fabra, Diálogo Regional sobre la Sociedad de la Información (DIRSI) e Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Lima, Perú, 2012.

3.Esta situación se nota especialmente entre mujeres adultas o mujeres mayores; muchas de ellas expresan que su motivación principal para usar las TIC es apoyar a sus hijos/as o nietos/as con las tareas escolares, lo que les permite una mejor comunicación con ellos/as y les provee una mejor valoración de sí mismas.

4. Para una mejor contextualización sobre el rol de los cibercafés ver FINQUELIEVICH , S. y A. PRICE. El (involuntario) rol social de los cibercafes. Dunken. Buenos Aires. 2007.

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