TIC, educación y políticas públicas ¿dónde está el desafío?

TIC, educación y políticas públicas ¿dónde está el desafío?

En Colombia tenemos políticas para todo, incluida la educación bajo modelos de innovación, pero en la práctica ¿el matrimonio TIC y educación está funcionando?

Es innegable el papel del Estado frente al avance de los procesos de formación en el país. También es innegable que las políticas públicas están formuladas para priorizar el desarrollo de competencias e infraestructuras con miras a cumplir el sueño de traer bienestar económico y social a la población, especialmente a niños y jóvenes.

El discurso sobre la apropiación digital, el cierre de brechas y el fortalecimiento de los sectores productivos y de formación a través de la tecnología es transversal y líderes de lo público y lo privado lo usan como derrotero; sin embargo, lo que en papel es bueno, en las aulas apenas empieza a matricularse.

Para acercarse al caso de la educación y las TIC en el país lo primero que se debe considerar, y así parezca obvio, es que estos procesos de innovación no están aislados de la visión de país que se proyecta para las próximas décadas.

En este sentido, proponer iniciativas para que estudiantes de primaria o bachillerato de las escuelas públicas aprendan en Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVAs) depende no solo de la disposición del Ministerio de Educación. La infraestructura es uno de los obstáculos a sortear, y si bien el Ministerio TIC, a través del Plan Vive Digital, asumió el compromiso de entregar conexión de fibra óptica a 1.078 municipios del país al terminar este gobierno, lo cierto es que muchas escuelas no están en los cascos urbanos que recibirán cobertura, y peor aún, algunas ni siquiera cuentan con energía eléctrica que soporte el funcionamiento de aulas digitales.

{quote}

Por la misma vía va la dotación de equipos, donde, en el mejor de los casos las escuelas han sido beneficiarias de programas como Computadores para Educar o la feria de tabletas que el MinTIC ha convertido en foto semanal. En la educación privada el asunto no es muy distinto. Aun así infraestructura y dotación son el menor de los problemas y se ubican en el primer escalón de la carrera nacional por una educación con innovación.

Nuestros nativos digitales son tan funcionales en la Red como tantos otros de países pioneros en inclusión de tecnologías. El cliché de 'los niños vienen con el chip' es real y se comprueba con estudiantes de todos los grados que a través de un teléfono inteligente (e incluso desde las aulas de clase), se encargan de construir su identidad digital. Lo grave es que los profesores saben menos que ellos en materia tecnológica, hecho que algunos reconocen con voces tan melancólicas como inertes.

Entonces, subiendo la cuesta aparece el desafío para rectores y maestros por adoptar las tecnologías en las instituciones e integrarlas a los currículos, haciendo uso efectivo de ellas y aprovechando su potencial para cautivar a los públicos jóvenes. El Ministerio de Educación es consciente del reto y, desde su Oficina de Innovación Educativa con uso de TIC, propuso la 'Ruta de competencias TIC para el desarrollo profesional docente', marco teórico y metodológico que apuesta por promover (o despertar) la cultura de la innovación en los formadores del país.

Más allá de los escritorios, quienes trabajan en contacto directo con maestros y directivos del país entenderán qué tan desafiante puede ser intentar llevar las TIC a las escuelas cuando algunos docentes no tienen intención de encender un computador, generalmente a causa del miedo al cambio y a afrontar retos que los saquen de su 'zona de comodidad pedagógica', solo por darle un nombre.

Por fortuna esta situación está cambiando gracias a la motivación de maestros comprometidos con brindar educación de calidad y pertinencia a estudiantes que ya no necesitan memorizar sino interpretar.

Aquí aparece el problema de fondo. Qué sirvan de ejemplo los resultados más recientes del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) en las que Colombia ocupó el último lugar en el ranking, lo que indica, sin mayor análisis de los resultados, que nuestros jóvenes tienen baja capacidad lectora, de análisis y resolución de problemas en comparación con otros de su misma edad y nivel académico en 43 países.

¿Para qué computador si no hay luz?, ¿para qué Colombia Aprende si no hay Internet?, ¿para qué Internet si no salimos de Facebook?

Las competencias del Siglo XXI demandan personas con capacidad técnica para manipular un dispositivo digital, pero principalmente con sentido crítico frente a los contenidos de la web, que les permitan realizar búsquedas efectivas, categorizar información, seleccionar fuentes idóneas, apropiar información y generar reflexiones propias más allá del 'copy-paste'. Todo esto se hace con un buen proceso lector y ahí parece que estamos fallando.

El desafío de la educación y las TIC en Colombia no es de políticas públicas, las líneas están trazadas y desde programas de gobierno, ONG e incluso el sector privado, se hacen los mayores esfuerzos en infraestructura, dotación, desarrollo de contenidos pedagógicos y formación de docentes.

Propuestas como las de los 'Centros de Innovación Educativa' del MEN para las regiones (infraestructura y formación para docentes en TIC); los Parques Educativos que promueve la Gobernación de Antioquia (infraestructura y proyectos de desarrollo sociotécnico en municipios); o el proyecto de Raíces de Aprendizaje Móvil con presencia en el suroriente del país (herramientas pedagógicas a través de teléfonos inteligentes), demuestran que la inclusión de TIC en la educación nacional es una realidad, tal vez a pequeña escala, pero como menciona la Ruta de competencias para docentes, que una escuela haya desarrollado una idea de apropiación tecnológica no significa que ésta no pueda considerarse como innovadora al llegar a otras.

El camino es largo, los obstáculos seguirán existiendo, pero lo cierto es que con el compromiso docente, las herramientas técnicas adecuadas y los contenidos apropiados para desarrollar competencias y captar la atención de los estudiantes, hablar de innovación en educación en Colombia podría dejar de limitarse a referenciar una serie de casos exitosos pero aislados.

 

infografia1 LibroUniNorte Mar2015

e-max.it: your social media marketing partner
Read 32177 times