¿Quién dijo miedo a la programación?

¿Quién dijo miedo a la programación?

Olviden los códigos y símbolos, centren su atención en el método y el resultado. Ahí está la magia.

Cuando en la oficina nos dictaron un taller creativo sobre cómo manejar Scratch, en realidad mis expectativas no eran muy altas que digamos. El tema de la programación siempre se ha alejado de mis intereses profesionales, académicos y personales, pero esa mañana descubrí algo realmente sorprendente. Solo es cuestión de práctica, lógica y mucha disposición.

La programación desde siempre ha sido tildada como un oficio complejo que requiere de códigos y lenguajes avanzados que parecieran dificultar su aprendizaje. Eso es un mito y lo digo por experiencia. Si bien no es una tarea fácil, requiere de compromiso, ganas, disciplina y dedicación, como cualquier otra tarea o responsabilidad.

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Scratch "es una forma de crear historias, juegos y animaciones con el ordenador para compartir las propias creaciones con todo el mundo", explica Mitchel Resnick, fundador de este proyecto.

Lo interesante de esta disciplina es que es posible educar a la mente, es decir, se puede desarrollar y adquirir la capacidad de "actuar sistemáticamente. No se trata solo de aprender a codificar, sino de codificar para aprender, ya que una vez se sabe hacerlo, es posible aprender muchas otras cosas. Ayuda a solucionar problemas, a diseñar proyectos, a comunicar ideas, a trabajar colaborativamente", explica Resnick.

Y en la educación estas ventajas deben ser aprovechadas por las instituciones educativas y el mismo Estado. Incentivando el aprendizaje de la programación desde los primeros años, además de fortalecer otra área de enseñanza, les otorgará a los estudiantes una nueva visión y comprensión de su entorno, a partir de las mismas actividades didácticas que surjan en la clase.

El fundador de Scratch considera que la programación debería enseñarse transversalmente en todas las asignaturas. "Si yo empezara una escuela, empezaría a enseñar programación a los niños pequeños para que luego pudieran aplicarlo en todas las asignaturas".

Una persona que aprende a programar puede desarrollar las siguientes competencias:

  • Comunicación lingüística
  • Habilidades en matemáticas
  • Organización y tratamiento de la información
  • Autonomía e iniciativa
  • Pensamiento analítico, ordenado y estructurado
  • Resolución de problemas
  • Trabajo en equipo
  • Creatividad
  • Capacidad crítica y autocrítica
  •  Aprender a tolerar el fracaso

Para Zach Simms, co-fundador de Codecademy: "Hay que incentivar a la creación y no al consumo digital". Y ese debe ser precisamente la apuesta de las escuelas y centros de formación orientados a este oficio. Dada la convergencia digital, es indudable que el consumo de contenidos online entre los usuarios ha modificado las formas de compartir y crear el conocimiento a través de las redes sociales, sin embargo, esa facultad puede expandirse aún más, si el usuario tiene la capacidad ya no solo de consumir información, sino de modificarla a través de la creación de nuevas herramientas, aplicaciones, recursos y plataformas. De eso habla Simms, cuando se refiere a la cultura de la creación. Se hace necesario avanzar y seguir hacia otro nivel, no solo como consumidores, sino también como productores.

Por ejemplo, si usted sabe programar puede hacer lo que sea, incluso cambiar al mundo. Algunas de las cosas que puede desarrollar son:

  • Diseño de mapas interactivos
  • Creación de software especializados
  • Tiendas de compras online
  • Páginas web
  • Funcionamiento de robots, sistemas de información o máquinas
  • Construcción de plataformas sociales
  • Desarrollo de aplicaciones web y móviles

Aunque inicialmente puede hacer que un garabato o avatar dibujado en el computador diga "Hola", o que un círculo se desplace de un lugar a otro; a medida que va continuando el aprendizaje, el nivel de dificultad seguirá avanzando, ahí es cuando usted encontrará nuevos retos, que más allá de traducirse a una serie de comandos, pasos secuenciales u órdenes que ejecutan determinadas tareas, se tratará de darle solución a un problema o situación planteada.

Así que, ¿quién dijo miedo a programar? Hoy puede aprenderlo desde un niño de 6 años hasta un adulto de 65.

 

 

*Fuente: Blog Tiching

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Eliana Álvarez

Asesora
Corporación Colombia Digital