Más allá de los bits: el Internet de las cosas

Más allá de los bits: el Internet de las cosas

Más allá de los bits: el Internet de las cosas

El siglo XXI es sinónimo de interconexión porque el nuevo Internet llegó para transformar la vida de las personas en sociedad.

Las nuevas tecnologías de la información han marcado una importante revolución en las sociedades contemporáneas. Si bien aún persisten carencias y necesidades latentes en la humanidad, la masificación de Internet a nivel mundial ha contribuido a la reducción de brechas sociales en diversas comunidades.

Actualmente, los avances en la ciencia y medicina han logrado importantes resultados gracias al uso y apoyo de tecnología de punta en la resolución de problemas; desde la instalación de la telemedicina en la salud, hasta la eliminación de las distancias y barreras en la comunicación entre los ciudadanos. Durante los últimos diez años hemos sido testigos de una gigantesca revolución digital y tecnológica que ha traído consigo tendencias y novedades impensables e inimaginables.

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‘El Internet de las cosas’ es una de ellas. Si bien el término pareciera resonar desde hace más de un año, lo cierto es que fue acuñado en 1999 por Kevin Ashton, cofundador y director de la organización Auto-ID Center, perteneciente al MIT. Técnicamente el concepto se refiere a la interconexión de los objetos y dispositivos electrónicos a través de una red. Desde esta concepción, la posibilidad de controlar y acceder a información en tiempo real proveniente de un electrodoméstico (nevera, equipo de sonido, microondas) u otro dispositivo electrónico no reside como suposición o idea próxima, sino que por el contrario ya es una realidad. (Ver columna ¿Hacia dónde vamos? El Internet de las cosas).

En el siguiente video de IBM Social Media se explica a rasgos generales de qué se trata el término y cómo funciona en la vida de las personas, facilitando tareas diarias y determinadas acciones en la infraestructura de las grandes ciudades.

 

*The Internet of Things - Video tomado del canal de Youtube IBMSocialMedia

 

¡La nueva revolución tecnológica!

Se estima que actualmente al menos 3 mil millones de personas están conectadas a Internet. Cisco IBSG prevé que para el próximo año habrá 25 mil millones de dispositivos conectados a Internet y 50 millones para 2020. De acuerdo con el informe 'Internet de las cosas: cómo la próxima evolución de Internet lo cambia todo', tales aproximaciones "no tienen en cuenta los rápidos avances en la tecnología de Internet o de los dispositivos".

La importancia de estas cifras además de residir en el volumen y en la cantidad de aparatos inteligentes que están poblando el mundo, dejan abierto el debate sobre los cambios profundos que no solo se han gestado durante la última década, sino que evolucionan a pasos mastodónticos. Esto es que el significado mismo de Internet desde el punto de vista social y antropológico pareciera cobrar otro sentido, y es cómo está afectando la calidad de vida de las personas en el mundo.

Para mencionar un ejemplo, desde una aplicación móvil o gadget un atleta puede consultar el número de calorías quemadas, el ritmo cardíaco, la velocidad de sus movimientos; en el campo de la salud es posible organizar y filtrar la información de los pacientes, realizar un diagnóstico y determinar el procedimiento posterior; así mismo, es posible controlar el tráfico vehicular de una ciudad, entre múltiples oportunidades que abre el Internet de las Cosas.

Todo esto es posible gracias a la interconexión de uno o varios objetos, los cuales almacenan una serie de datos que se organizan a manera de información, relacionados como conocimiento. “Con mil billones de sensores incorporados en el entorno, todo conectado por sistemas de computación, software y servicios, será posible escuchar el latido de la Tierra al producirse el impacto entre la humanidad y el planeta, tan profundo como cuando la aparición de Internet revolucionó la comunicación”, sostiene Peter Hartwell, investigador senior de HP Labs.

Sin embargo, más allá de aquel universo de bits y sensores que se esconden detrás del Internet de las cosas, el gran reto de la humanidad es, por así decirlo, descosificar ese ‘Internet de los objetos’. Es decir, interpretar el significado de esta revolución y ponerla al servicio de sí misma (de la gente), a través de la invención cada vez más disruptiva de un mundo tecno-digitalizado que resuelva necesidades precarias en los países subdesarrollados, que agilice la consulta, búsqueda y acceso a información de cualquier tipo a través de estos aparatos conectados entre sí; pero sobre todo, que más allá de la invención y sofisticación del hogar o de las sociedades del futuro, se construyan ciudades sostenibles e inteligentes que mejoren la calidad de vida de las personas.

La inclusión de las redes y la capacidad de conexión de los aparatos eléctricos y digitales, además de permitir "la incorporación de capacidades de seguridad, análisis y de administración, también permitirá que el Internet de las cosas sea una herramienta aún más poderosa", explica Hartwell.

En últimas el principio del Internet de las cosas está dado en lo que representan los datos y en cómo estos resultan siendo la materia prima de todo el engranaje de interconexión que se produce entre uno y otro objeto. Es claro, "los datos individuales por sí solos no son muy útiles, pero en volúmenes permiten identificar tendencias y patrones", es lo que se explica en el reporte realizado por Cisco. En ese orden de ideas, lo que arrojan estos dispositivos inteligentes es un conjunto de datos específicos sobre ciertas tareas y funcionalidades, las cuales al filtrarse y organizarse de manera determinada satisfacen una necesidad y cumplen un cometido. La interpretación y el conocimiento son los resultados finales.

Una de las grandes apuestas del Internet de las cosas es que además de recolectar y transmitir la información a través de los aparatos, ponerla al servicio de la comunidad a mayor escala en las metrópolis y sociedades industrializadas no solo le permitirá a “la humanidad tener el conocimiento necesario, sino también mejorar y prosperar en los próximos meses, años, décadas y siglos”, advierte finalmente el investigador senior de HP. Y es que eso sería lo ideal.

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Eliana Álvarez

Asesora
Corporación Colombia Digital