Internet de las cosas: concepto y ecosistema

Internet de las cosas: concepto y ecosistema

¿Se ha preguntado qué pasará cuando todo y todos estemos conectados a Internet? Ya estamos viviendo el Internet de las Cosas.

Internet de las cosas (IdC), ‘Internet of Things (IoT)’, ‘Internet of Everything (IoE)’; como se le quiera denominarel Internet en todo y para todos constituye la segunda gran revolución tecnológica después de la existencia misma de la Web y ya está sucediendo trayendo implicaciones en todos los campos de la vida económica, social y cultural.

La Fundación de la Innovación define Internet de las Cosas como un “nuevo concepto que completa la evolución de las comunicaciones y la informática, aplicándola a los objetos, que facilita una mejor interacción con ellos. Se refiere a una red de objetos cotidianos interconectados a través de Internet”.

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El término ‘cotidiano’ resulta interesante en esta definición, especialmente porque lo cotidiano trasciende a los ordenadores y los teléfonos celulares o tabletas; el cotidiano en el IoT puede ser un semáforo, un pastillero, un cultivo o una ciudad misma. Todas estas aplicaciones ya existen y sistemas como el encendido automático de la iluminación de un parque son ejemplos del ‘Smart grid’ (red inteligente), una de las formas en que el Internet de las Cosas se mezcla con el desarrollo de Ciudades Inteligentes.

El principio funcional del Internet de las Cosas son las tecnologías máquina a máquina (M2M), que permiten la comunicación entre aparatos, captando información y convirtiéndola en acciones puntuales. Según BankInter, el ‘Machine to machine’ se refiere a “las tecnologías que permiten que tanto lossistemas inalámbricos como por cable puedan comunicarse con otros dispositivos de la misma capacidad. M2M utiliza un dispositivo (como un sensor o medidor) para capturar un evento (como la temperatura, nivel de inventario, etc.), que se retransmite a través de una red hacia una aplicación (software), que traduce el evento capturado en información significativa”.

En 1965, el Cofundador de Intel, Gordon E. Moore, formuló una hipótesis sobre el avance de la tecnología, diciendo que cada 18 meses se duplica el número de transistores en un circuito integrado, pero no por ello se duplica su tamaño. En la práctica la Ley de Moore, se ha verificado y la prueba son los dispositivos que hoy usamos, en los cuales tenemos más posibilidades y un menor tamaño.

La Ley de Moore marca el desarrollo funcional del Internet de las Cosas, por cuanto hace más accesible (física y económicamente), la tecnología con todo tipo de propósitos. Luego, “a principios de los años noventa, Mark Weiser, director científico del Xerox Palo AltoResearch Center, introdujo el concepto de ‘computación ubicua’, que abogaba por un futuro en el que la computación desaparecería de nuestra vista, es decir, que formaría parte integral de nuestra vida diaria y resultaría transparente para nosotros. Weiser no acuñó el término ‘Internet de las Cosas’, que se atribuye (a Kevin Ashton del) Auto-ID Center del Massachusetts Institute of Technology (MIT) a finales de los años noventa (1999). Sin embargo, la idea del IoT ha tomado relevancia práctica gracias a la rápida evolución de la electrónica durante la última década”, señala la Fundación de la Innovación.

 

El ecosistema del Internet de las Cosas

¿Qué se necesita para que sea posible el IoT?, su nombre mismo incluye la respuesta: conexiones a Internet, dispositivos conectables, y datos (junto a sus lectores) que circulen a través de estos y generen respuestas que den solución a los problemas de la vida cotidiana.

• Infraestructura de conectividad y acceso
“El número de cosas conectadas a Internet sobrepasó en 2008 el número de habitantes del planeta. Se estima que habrá 50.000 millones de dispositivos conectados en 2020”, señala la Universidad Rey Juan Carlos y Carriots en su documento ‘Introducción al Internet de las Cosas’.

Lo cierto es que el mundo se prepara cada vez más para brindar la infraestructura TI necesaria para soportar las infinitas conexiones que requerirá el IoT.

Gobiernos, instituciones y empresas se han unido en el desarrollo de planes que permitan reducir la brecha digital y asegurar la conexión a la Web desde todos los puntos y a través de cualquier dispositivo. En el caso Colombia es interesante ver los propósitos del ‘Plan Vive Digital 2014-2018’ y las experiencias de ‘WiFihotspots’ (puntos gratuitos de Internet) en ciudades como Bogotá.

• Dispositivos conectables
Nanotecnología, movilidad, hardware y software libre, son términos que saltan a la cabeza cuando se piensa en dispositivos para el Internet de las Cosas. Todos ellos, de forma individual o en conjunto, hacen parte del ecosistema necesario para que sea funcional el IoT.

En este sentido, la URJC y Carriots señalan que hoy es posible el Internet de las Cosas porque “ahora convergen múltiples factores: popularización de placas de hardware libre; abaratamiento de sensores; mejora de comunicaciones; y plataformas de IoT”.

 

• Software y aplicativos
Las tendencias digitales marcan el tránsito hacia los aplicativos (apps), que basados en algoritmos dan respuesta inmediata a necesidades del contexto. Así, plataformas que integran sensores ubicados en las ciudades, aplicativos de análisis y respuesta de la información, y sistemas M2M que transmitan los datos y los conviertan en acciones, resultan ser la base del IoT.

“En un contexto tecnológico, el concepto Smart City y el de Internet de las cosas son dos términos que van muy unidos. Ambos conceptos tienen en las comunicaciones M2M (máquina a máquina) su fundamento y adelantan, con sus aplicaciones y usos, la que está llamada a ser la Internet del futuro”, señala la Fundación Telefónica en ‘Smart Cities: un primer paso hacia la Internet de las cosas’.

 

• Análisis de datos
El Internet de las Cosas sucede en el marco de la Sociedad del Conocimiento, en la cual, los datos son más valiosos que nunca y nuestra capacidad de interpretarlos y tomar decisiones en relación a ellos se convierte en el mayor activo. Así, de la mano del IoT

La velocidad de adopción del IoT por parte de la industria y los consumidores dependerá de varios factores: desde una perspectiva social, ya se han planteado preocupaciones respecto a la privacidad y la seguridad; desde un punto de vista tecnológico, la proliferación de dispositivos conectados requiere un drástico aumento de nuestra capacidad para almacenar y procesar datos. (…) Un signo más revelador de lo que está por venir es la llegada de modelos de negocio completamente nuevos para las TI, desde el ‘cloudcomputing’ hasta las ciudades que se construyen alrededor de los centros de datos”, señala Paolo Gaudiano, Presidente de Icosystem.

Conozca más sobre el Internet de las Cosas en nuestro especial del mes y descubra las implicaciones que tiene para la vida económica, social y cultural.

 

https://www.carriots.com/newFrontend/img-carriots/press_room/Construyendo_un_proyecto_de_IOT.pdf

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