Menos deserción escolar y más calidad con tecnología

Menos deserción escolar y más calidad con tecnología

Un experto en educación explica cómo es posible aumentar la calidad y reducir la deserción escolar en América Latina usando tecnologías en las aulas y procesos de formación virtual.

Los indicadores internacionales de calidad en la educación para los países latinoamericanos los ubican en el último tercio de los rankings. El porcentaje de deserción escolar asociada a falta de interés por la escuela y a problemas de desplazamiento y acceso a centros de estudio revela cifras alarmantes y el peso de la infraestructura educativa del país debe resolver complejas problemáticas que van desde la violencia hasta la falta de servicios públicos en las instituciones.

De acuerdo con el Observatorio de Política y Estrategia en América Latina, “de la mano de los últimos informes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, y del Instituto de Estadísticas de la Agencia de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura, UNESCO, 22 millones de los cerca de 117 millones de jóvenes de Latinoamérica y el Caribe no se encuentran estudiando, o, están en riesgo de dejar la escuela. De los 22,1 millones de niños y adolescentes que están en riesgo de dejar la escuela, 6,5 millones no asisten y 15,6 millones sí lo hacen pero con dificultades”.

Con un panorama tan desalentador, pero sabiendo que en la educación está el futuro no solo de los niños y jóvenes, sino el de nuestros países, ¿cómo enfrentar la crisis educativa, reducir la deserción y mejorar la calidad? La respuesta podría estar en el aprendizaje combinado, o ‘blended learning’, que combina metodologías pedagógicas con tecnología.

“La escuela para los adolescentes que declaran no estar interesados en seguir estudiando no constituye una opción al momento de estructurar el presente, o más aún, no es percibido como un recurso para proyectarse a futuro; el desinterés es otra forma de expresar ‘la  escuela (esa escuela) no es para mí’. La escuela no representa a este grupo de adolescentes, es ajena”, concluye la SITEAL (Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina de la ONU y la OEI) en su informe “¿Por qué los adolescentes dejan la escuela?”.

Gabriel Sánchez Zinny, consultor en educación y tecnologías en Norte y Sur América, lidera Kuepa, el proyecto de ‘blended learning’ con presencia en Argentina, Colombia, Perú, Chile, Uruguay, Paraguay, Guatemala y Honduras.

Sánchez Zinny, Economista y máster en Política Pública de la Universidad de Georgetown, ha dedicado su vida a desarrollar proyectos en los que a través de la tecnología es posible transformar la calidad de vida de las personas, particularmente desde la educación.

“Las TIC hacen que la enseñanza sea más atractiva para los jóvenes, pero también permite subir el nivel de calidad y entregar al mercado estudiantes titulados y competitivos”, afirma el CEO de Kuepa.

 

 

Kuepa es una plataforma de aprendizaje virtual cuya misión es que “los estudiantes de toda la región tengan acceso a sistemas educativos de primer nivel mediante la combinación apropiada de contenidos digitales, sistemas de gestión, evaluación y seguimiento en línea, maestros y estrategias presenciales que potencien sus talentos y motiven su aprendizaje”.

Con una variedad de ofertas de formación blended, Kuepa permite que los estudiantes complementen  su proceso de formación o los concluyan en caso de que lo hayan interrumpido. Además, los estudiantes que cursan la secundaria en un país latinoamericano tienen la posibilidad de obtener una doble titulación con escuelas de Estados Unidos. También cuentan con programas de preparación para las pruebas de estado SABER (examen de validación de conocimiento a estudiantes de bachillerato en Colombia), Ceneval (Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior en México), y Adultos 2000 en la ciudad de Buenos Aires (programa que permite terminar el secundario).

El objetivo detrás de los programas de Kuepa es promover un nuevo modelo educativo donde el estudiante es el centro del proceso de aprendizaje, y en consecuencia el currículo, sin dejar de ser de calidad, se orienta a partir de sus intereses y necesidades.

Para Gabriel Sánchez Zinny, el proyecto Kuepa nació a partir de la reflexión por cómo reducir los índices de deserción escolar y acabar con la cadena en la que, según su columna “¿Dónde trabajará el 50% de los latinoamericanos sin estudios secundarios?”, entre 2013 y 2040 la mitad de la fuerza laboral de la región no tendrá un título de bachiller, con las consecuentes falencias en materia de alfabetización análoga y digital.

 

Retos de la educación actual y la tecnología como respuesta

“El problema de la educación en América Latina es que apenas está perdiendo el miedo a innovar, mientras tanto miles de estudiantes desertan cada año de las escuelas primarias y secundarias, en un alto porcentaje por desinterés y falta de ‘conexión’ con los contenidos y las metodologías. Nuestro sistema educativo se está ampliando y las tecnologías juegan un papel fundamental porque sin ellas es muy difícil que hoy se logre hacer regresar a un joven desertor a la escuela”, señala Sánchez Zinny.

Desde esta perspectiva, los retos del sistema educativo latinoamericano tienen dos grandes tareas por resolver: aumentar la calidad para acercarse a los estándares internacionales y hacer competitivos a los estudiantes, y reducir la deserción escolar generando lazos entre la escuela y los jóvenes, todo ello posible a través del uso de tecnologías en las aulas de clase.

De acuerdo con la visión del CEO de Kuepa, “la tecnología permite generar entornos de aprendizaje de mayor calidad y atractivo para los jóvenes a través de tres factores clave: la aparición de nueva oferta educativa, la personalización de los procesos de aprendizaje, y la generación y análisis de información sobre el proceso de cada estudiante”.

 

  • Nuevos actores en la educación

El cierre de la brecha digital y la apertura del sistema educativo a la aparición de nuevos actores que ofrecen educación permite a los estudiantes elegir la forma más efectiva de aprender para ellos, que bien pude estar en las aulas de clase tradicional o puede orientarse más hacia estudios virtuales que le permitan abarcar un gran currículo en tiempos y espacios flexibles.

“Al reenfocar los sistemas educativos de los países, permitiendo que actores privados, ONG, la sociedad civil o sectores públicos específicos asuman el desafío de educar, permite que ellos se ocupen de aumentar la calidad de los procesos, mientras que las entidades públicas apuntan hacia la mejora de la infraestructura y la gestión, de modo que se genere un entorno educativo completo y pensado en beneficio del estudiante”, afirma Sánchez Zinny.

 

  • Educación personalizada

Aunque en la mayoría de países existen currículos estándar que han de ser abarcados en los procesos de educación básica primaria y secundaria, los cuales son validados a través de los exámenes de conocimiento al finalizar cada etapa, lo cierto es que gracias a la tecnología es posible no solo abarcar estos contenidos sino orientarlos de una forma en que se ajusten a los intereses y potencialidades de cada estudiante.

“Las TIC combinan dos polos aparentemente opuestos en materia de educación. Por una parte está el legado de la revolución industrial y la consecuente masificación de los procesos, que en este caso permite que la enseñanza llegue a la mayor cantidad de estudiantes; pero por otra también aparece la figura de la institutriz, con la personalización y la capacidad de adaptación necesarias para que cada alumno sienta que él es el centro del proceso, a la vez que recibe formación de calidad, de una forma equitativa con todos los demás estudiantes sin importar los factores socioeconómicos que lo rodeen”, continúa Sánchez Zinny.

 

  • Estadísticas y seguimiento a alumnos

Aunque la escuela tradicional hace seguimiento, generalmente evaluativo, del progreso de cada estudiante, gracias a la inclusión de tecnologías en el sistema educativo es posible rastrear día a día el avance del alumno y comprender sus ciclos de aprendizaje y el consumo que hace de los contenidos de acuerdo a ello, datos que en suma podrán ayudar en el diseño de políticas y modelos educativas orientados hacia el alumno.

“Los estudiantes no son solo un grupo de niños o jóvenes que se puede clasificar por sus condiciones socioeconómicas o regionales, cada uno de ellos es un universo de competencias, intereses y capacidades de aprendizaje y si se espera lograr grandes resultados en la educación es necesario poder ofrecer respuesta a esos intereses y capacidades, tarea que se simplifica gracias al uso de tecnologías en las aulas”, concluye Gabriel Sánchez Zinny, CEO de Kuepa

 

 

 

*La información publicada por Colombia Digital corresponde a la suministrada por las fuentes primarias y se pone en conocimiento del público con el objetivo de promover el uso y apropiación de las TIC en el país

Read 11977 times