Todo está en la red

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De cómo mi mamá aprendió sobre el Internet de las Cosas.

Hacía rato que en la frijolada que organiza mi mamá en su casa el tema de la tecnología no era el centro de la conversación. El detonante fue una tableta de regalo de día de las madres, por lo que ella estaba totalmente entretenida en la búsqueda de sus cosas de costura y el envío a sus amigas de fotografías de curiosidades que encontraba en las calles de la ciudad, alejada del debate y las críticas a todo eso que le sonaba a avances.

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Mientras servían las viandas ese mediodía, mi sobrino mayor soltó la bomba, que inmediatamente cambió el ambiente, ya que nos contó sobre algo que había leído respecto a un extraño personaje que con la ayuda de diferentes dispositivos adheridos a su cuerpo, valorados en un poco más de cuarenta mil dólares, lleva un registro minucioso de su rutina diaria gracias a las cámaras, sensores y aparatos portátiles que ha adaptado a su quehacer diario a lo largo de los últimos cinco años, y quien se autodenomina ‘el hombre más conectado del mundo’.


— Hasta en eso quiere meterse la tecnología – dijo mi mamá mientras se sentaba a la mesa.

— Todos miramos a mi sobrino con reproche y de inmediato alguien preguntó ¿Mamá, ahora qué paso con la bendita tecnología?.

— Llevo años diciendo que todo tiene que ser con máquinas y aparatos. Es el colmo, que tal el ‘pendejo ese’, gastándose un montón de plata dizque para estar conectado y dejarse invadir su vida de la manera más descarada. Definitivamente cada vez piensan menos en los que somos clásicos, los que no nos hemos dejado ‘deslumbrar’ por tanta bobería. ¡Bendito sea Dios...! dijo seriamente.

— Mamá, varias veces lo hemos hablado, los tiempos cambian y la tecnología lo que hace es facilitar la vida o ¿sumercé no está contenta con su tableta y todo lo que puede hacer con ella? - le dije en tono conciliador y comprensivo.
— Ah no, pues ahora me mejoraron la vida por un aparato de esos – repostó con ironía- , la oración y la vida bien llevadas son las que mejoran la vida.

— Abuelita, este señor con una serie de aplicaciones y más de 300 gadgets ha logrado mejorar su calidad de vida en un alto porcentaje …, hasta logró bajar de peso con la ayuda de una app llamada ‘Myfitnesspal’ que ayuda a controlar la alimentación y que la combinó con ‘Nike+ Running’ que le permitió programar y diseñar un entrenamiento diario con la medición de tiempos, distancia, velocidad, calorías quemadas... ¿Acaso eso no es un beneficio de la tecnología? – le dijo mi sobrino mientras recibía su plato de fríjoles.

— ¿Qué, se embobó?, ¿aplicaciones y “gayes”? Según usted eso sirve para adelgazar…, no me haga reír, mire a su tío que dizque sabe de eso y cada día está más propenso a un infarto – martilló ella directamente a la yugular. El mejor remedio es ‘cerrar el pico’ y caminar 40 minutos…, las únicas aplicaciones que conozco son las de inyecciones y esas benditas sí sanan rápido.

— Claro mamá, tiene razón, pero estas aplicaciones tecnológicas y gadgets de los que le hablamos ayudan a planificar mucho mejor y de cierta manera le permiten controlar y verificar que si lo que está haciendo le sirve y está generando beneficios en su calidad de vida. Además, todas están disponibles en los dispositivos móviles que nos ayudan a informarnos sobre nuestra salud y a mantenernos al día respecto a los deberes para con nuestro cuerpo – le contesté de manera reflexiva.


-Doña Inés, la tecnología facilita la vida o si no mire lo que la gente se ahorra en tiempo, agiliza procesos y se tranquiliza en situaciones complicadas de salud. Hay una aplicación que se llama ‘Instant Heart Rate’ que transforma el dispositivo en un monitor rápido y preciso de los latidos del corazón. Lo único que hay que hacer es poner el dedo índice sobre la cámara del dispositivo y esperar un par de segundos para que salga el resultado mediante un gráfico en tiempo real – le explicó el novio de mi hermana.

— A ver, entonces dígame qué va a hacer la persona que no tiene Internet o computador en su casa o la plata para comprar todas esas cosas, o los que lo tienen y no saben cómo usarlo – dijo en tono desafiante.

— Mamá, no tienes del todo la razón – le respondí – la ventaja es que todos esos gadgets son dispositivos que han sido creados con un propósito y una función. Suelen ser de pequeñas proporciones y la oferta que se consigue en el mercado es muy variada en calidad y precios. Ya están entregado tabletas por cien mil pesos y hasta los relojes se están acomodando a esta nueva necesidad del mercado.
— Claro, más desempleo, más hambre, más vagancia y más corrupción. Pero entonces, ¿quién le asegura al cristiano que utiliza esas cosas, que realmente está haciendo las cosas bien y que tanta maravilla es…? – agregó en tono pausado.

— Abuelita…, no sea extremista – le dijo mi sobrino con sarcasmo – aplicaciones y gadgets hay en todos los sectores como la salud, agricultura, medicina, comunicaciones, deporte, etc. ¿A usted no le parece que eso es muy bueno para la sociedad o cree que todo debe ser como en el ‘Desafío Marruecos’? – le dijo en tono burlón.

— ¿Faltándole al respeto a su abuela? – replicó ella.

— No, madre, lo que quiere decir el pela’o es que hay que perderle el miedo a todas las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías y que es bueno dejarse provocar con todas las cosas que van saliendo. Mire que hasta hay una aplicación que enseña a hacer marcos de fotos de navidad y que encuentra en la ‘play store’ de su tableta.

— ¿En el ‘plei’ qué…?, ¿usted cree que eso sí sirva de verdad? – me dijo mientras señalaba mi plato para indagar sobre si quería repetir.

— Claro que va a servir, tendrá dificultades al principio, pero, como en todo en estos temas, el tiempo robustecerá los servicios consolidando y ‘engomando’ más a los usuarios a la hora de utilizar estas aplicaciones y ‘jugueticos’; en cuanto a los fríjoles, ¡claro que sí! – le dije – la pregunta siempre ofende.

— Pues si quiere más, descargue la aplicación que le sirva.

— Y no pude repetir, pero en tono soberbio le conté que hay aplicaciones que informan sobre la gran cantidad de domicilios, la calidad de los restaurantes y la variedad de menús en la ciudad con simplemente dar un clic.

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.